EL PERDON 

 

Una señal apocalíptica para el final de esta era se encuentra en el libro de Apocalipsis.

Apocalipsis. 8:10-11,

 10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas.

    11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.

 

El ajenjo es echo en una bebida que no solamente embriaga, pero que endroga, causa confusión e incluso provoca la muerte. Las referencias al ajenjo en la Biblia por lo general tienen que ver con la amargura del pecado y de juicio.

 

Otra señal en este pasaje de la Biblia es una gran estrella. Estrellas representan los dignatarios y líderes en la tierra. Como nunca antes, estamos viendo como los lideres del mundo, funcionarios, especialmente los líderes espirituales se están cayendo. Muchos, al observar como estos líderes y estos eventos (que a menudo son sus ídolos) se derrumban, se llenan de amargura y decepción. Cuando la Palabra de Dios dice: "Muchos hombres murieron..."

 

En primer lugar, la gente está muriendo espiritualmente, ya que se apartan de su pasión por el Señor y su Reino. El asesino es la amargura.

 

Esto no tiene que ser así. Hay un camino de ida y vuelta en el gozo refrescante del Reino de Dios, renovando en el poder del Espíritu Santo trayendo sanidad y salud.

 

 

El poder más grande sobre la Tierra

 

Introducción    

 

Hay un poder dentro de cada ser humano que puede cambiar el mundo y el efecto de la creación entera. Tal vez, usted no sabe que tiene esta capacidad, pero usted la tiene.

 

La mayoría de nosotros no tenemos la capacidad atlética para ser un profesional o la capacidad intelectual para explorar las profundidades de la física Quántica.

 

Muy pocos tienen los miles de millones de Gates y Buffet para tratar de sanar el mundo. Pero en el campo de juego de la vida, es totalmente nivelado y todos son iguales cuando se trata de la capacidad de elegir a perdonar.

 

Es el mayor poder sobre la tierra. A través de este poder, el Dios del universo esta salvando su creación.

 

 

 

Falta de Perdón ha saqueado el mundo.

 

Es la causa de las guerras, el asesinato y el divorcio. El ingreso emocional de perdón es el estrés, la ira, el odio y los celos. Falta de Perdón expone el corazón a las heridas emocionales y espirituales. Se convierte en un dictador del alma e, irónicamente, somete a su huésped ser controlado por el ente a quien no perdona. Con el tiempo, la falta de perdón carcome su cuerpo físico y lo asalta con enfermedades, inclusive hasta la muerte.

 

La Falta de perdón genera guerrilleros vistiéndose con bombas emocionales que encienden temperamentos, descargando metralla en otros corazones y almas.  

 

Ciertamente, el más gran asesino de la tierra no es el cáncer, enfermedades del corazón o alguna otra enfermedad física. El más gran asesino de tierra es la falta de perdón y amargura del corazón.

 

A pesar que la amargura mata a millones cada año, continua oculta detrás de la resistencia de la medicina "de lo espiritual”.

 

¡Qué tragedia no mirar a la serpiente levantada y morir por la picada de esta serpiente en el desierto de la incredulidad.

 

Dios no nos ha dejado como víctimas indefensas de la enfermedad y los males, ni nos abandona a los mecanismos de los recursos mezquinos del hombre.

 

En realidad -

 

Venimos de lo invisible.

 

Volvemos a lo invisible.

 

Nuestra existencia del día a día esta arraigada e influenciada en el reino invisible del Espíritu-para bien o para mal.

 

La Palabra de Dios dice que somos almas. Como almas debemos gobernar sobre la parte de nuestro espíritu sometiéndolo al Espíritu Santo de Dios, una vez renacidos a través del nuevo nacimiento. Esta autoridad de nuestro espíritu-hombre es por elección, son las decisiones tomadas por nuestra voluntad.

 

Una vez que hemos nacido de nuevo, no hay decisión más importante que la de perdonar. Así como Dios nos perdona de buena voluntad cuando vemos a Jesucristo como nuestro Salvador (que dio su vida como un sacrificio aceptable para Dios para que pudiera perdonarnos), Él nos pide perdonar. Como somos perdonados, así que debemos perdonar. Es la justicia y sabiduría de Dios.

 

No hay absolutamente ninguna excepción dada por Dios, debemos perdonar. No perdonar nos hace vulnerables a las consecuencias de la falta de perdón. Nos exponemos a las maldiciones de la ley a través de este pecado.

 

Si su opción es no perdonar nada ni a nadie, ya puede dejar de escuchar ahora mismo, pero debe saber que usted sufrirá las consecuencias brutales de la falta de perdón en su vida.

 

Tal vez, las drogas y el alcohol puedan aliviar los síntomas inevitables durante un tiempo, pero finalmente la falta de perdón lo entregará a la muerte espiritual y, finalmente, la muerte física.

 

Su diagnóstico podría ser cáncer, la congestión del corazón, alta presión arterial o algún otro nombre, pero la enfermedad mortal en realidad es la amargura. Este camino lodoso, lleno de baches a la tumba no será nada alegre o placentero.

 

Sepa también que la amargura puede esconderse de su anfitrión. Puede ser un adversario astuto como una termita masticando en los cimientos invisibles de su alma.

 

Innumerables almas buenas han profesado completa mansedumbre y después de descubrir tumores ocultos de este ajenjo en búsqueda de sanidad o liberación de Dios.

 

La buena noticia es que hay un remedio. Esta cura trae sanidad, no sólo divina, sino también salud divina.

 

La devastación de la Amargura

 

"Seguid la paz con todas las personas, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor: mirando cuidadosamente para no caer a nadie de alcanzar la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando causa, y por ella muchos sean contaminados". -- Hebreos 12:14-15

 

Si la amargura, simplemente mató a su huésped, tal vez se podría justificar ir a la tumba infectado. Al igual que el humo del cigarrillo, sin embargo, la amargura extiende su residuo hasta que todos a su alrededor comienzan a oler como el fumador. Es tóxico, incluso al inocente, si se expone el tiempo suficiente.

 

Personalmente, la amargura rompe el espíritu y envenena el alma. En la Biblia, la vida de Caín claramente lo demuestra. Cuando Dios no podía aceptar su ofrenda, Caín se enojó mucho.

 

La traducción al hebreo de la Biblia Schocken dice que se volvió "grandemente disgustado". El pasaje luego dice: "el rostro de Caín" o semblante decayó. Caín fue claramente afectado personalmente y físicamente por su temperamento.

 

Proverbios 14:30 dice: "Un corazón sano es vida para el cuerpo, pero la envidia es carcoma en los huesos".

 

La amargura lo deja sin perdonar y produce engaño. Una persona amargada comienza a creer que Dios no se interesa o le ama. Los sentimientos de rechazo a menudo llevan a la impureza con todas sus consecuencias íntimas.

 

 

 

La amargura tiene efectos devastadores en tres áreas críticas:

 

Le afecta su relación con Dios.

Hebreos 12:14 nos dice: "Seguid la paz con todas las personas, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." La Amargura te separará de Dios.

 

Le afecta su relación consigo mismo.

Hebreos 12:15 dice que la amargura le causa caer de la gracia de Dios y causar muchas molestias. Usted comienza a girar sobre sí mismo. La autocrítica, la condena y el rechazo entran en su vida.

 

Le afecta su relación con los demás.

"Muchos sean contaminados".

 

La amargura afecta nuestros compañeros. El amargado construye muros de aislamiento personal con sentimientos de soledad y la autocompasión. Esto nos lleva a creer que él o ella es una víctima atrapada e incapaz de hacer otra cosa que agredir.

 

El objetivo no es siempre el acusado. Puede ser cualquiera que este disponible. Con el tiempo, se rompen las relaciones. Cuando las cuerdas del amor se rompen, la raíz de amargura se hace más profunda y la esclavitud más fuerte.

 

Irónicamente, detener el perdón provoca una esclavitud a la misma persona tan odiada. De hecho, falta de perdón causa idolatría. El odio se mantiene por encima de Dios y por lo tanto se convierte en un dios en la vida de una persona amargada.

 

La amargura afecta la vida pública y política de una persona. El resultado de toda amargura es un asesinato. Mire a Caín de nuevo. En Génesis 4:6-7, la Biblia Schocken dice: "YHWH (Dios) le dijo a Kayin (Caín): ¿Por qué estás tan molesto? ¿Por qué ha decaído tu rostro? ¿No es así: Si has deseado bien, sobrellévalo, pero si no deseaste el bien, a la puerta (para empezar), es pecado, un demonio agazapado, su lujuria viene hacia ti, pero tu puedes gobernar sobre él. "

 

Caín no decidió gobernar sobre el demonio. Si no que le dio lugar en el mismo y asesinó a su hermano.

 

1 Juan 2:11;

Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

 

1 Juan 3:11-12, 15;

Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; no como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

 

Aunque algunos pueden encontrar la gracia de perdonar a los demás, muchos no pueden perdonar. Uno puede causar dolor y perjudicar a otros por no perdonar, pero la verdadera devastación llega al no perdonador.

 

Si no nos perdonamos a nosotros mismos, entonces estamos diciendo que Dios tampoco nos perdona. Tal actitud fomenta la auto-condena y la culpa dejando a uno disfuncional en muchos ámbitos de la vida y especialmente en el reino espiritual.

 

Falta de Perdón es algo devastador. Sólo a través de Dios puede saberlo.

 

¿Cómo saber si usted tiene falta de perdón?

 

"El corazón conoce su propia amargura, y un extraño no comparte su alegría." Proverbios 14:10

 

Muchas personas no admiten su falta de perdón. Falta de perdón puede integrarse en una personalidad y puede esconderse del anfitrión. Casi sin excepción, si usted cava honestamente bastante en su corazón, encontrará muy ocultada una falta de perdón.

 

Falta de perdón tiene algunos síntomas distintivos, pero los síntomas no son el problema real. Síntomas son como la parte visible de un árbol. Mientras tanto, el problema real queda escondido en las raíces bajo la tierra.

 

El hacha debe ponerse a las raíces para destruir un árbol de verdad. Así que es con la falta de perdón. La raíz de la falta de perdón es la amargura.

 

La Falta de perdón con su raíz amarga normalmente manifiesta los síntomas siguientes:

 

Enojo, explosiones, o temperamento - reacciones exageradas a situaciones.

 

Los berrinches hieren. Los Sentimientos de otros son abusados y el autor se marcha trastornado y normalmente agobiado con culpabilidad. Las explosiones son una forma de venganza—una manera de "castigar" por el dolor recibido en alguna relación normalmente del pasado.

 

El enojo nunca se superará hasta que el origen de la amargura sea quitado. Detrás de la explosión siempre hay algún conflicto irresuelto.  

 

La Crítica o juicio – Constantes observaciones negativas.

 

Alguna gente siempre ven lo negativo o feo primero. En lugar de ver todo por color de rosa, ellos ven todo por el color gris. Una raíz amarga causa a una persona verse como sin valor y manchada. Porque ellos no han confrontado la confusa raíz de falta de perdón, permanecen en el rechazo y proyectan su discernimiento torcido a cualquiera y a todo lo que ven.

 

Celos o envidia.

 

Los sentimientos de ineptitud y deshonra llevan a la inseguridad.

 

La persona insegura mira con envidia a esos "mejores" que él. Cuando alguna relación se desarrolla, el inseguro, amargado siempre tiene celos debido al miedo paranoico de perder cualquier onza de afecto de otra persona.

 

La Impaciencia y egoísmo.

 

Tan extraño como parece, una raíz amarga llega a ser un artículo precioso. Como un perro lamiendo su propia herida, la persona amarga alimenta y protege la lesión fea de dolor. El egoísmo ayuda a proteger la escena del crimen, y la impaciencia es el epítome de egoísmo. La raíz de la palmadita que alimenta este jardín feo es amargura y falta de perdón.

 

El Odio - una forma sutil de idolatría.

 

Se podría decir que el odio es falta de perdón en completa madurez. Falta de perdón enfocada en otra persona, desarrolla el odio. El enfoque de odio es como alabanza.

 

La persona odiada se vuelve divina, una fuente de pensamiento obsesivo y deseo—un deseo para desquitarse. Ésta es la idolatría. Irónicamente, lo que uno odia, uno se vuelve cada vez más como el o ella. Es un círculo vicioso de derrota y muerte.  

 

Ninguna relación perdurable - el modelo de relaciones rotas.

 

El engaño del charco de amargura de uno eventualmente rebosará en cada relación. Tal alma normalmente no tendrá ninguna amistad íntima, por lo menos, ni por mucho tiempo. Todo lo que queda es la familia natural, y a veces incluso ellos deben rechazar el compañerismo de tales parientes criticones.

 

El Aislamiento.

 

La amargura lleva a menudo a una persona a aislarse. El dolor interno aumenta cuando uno está rodeado de otras personas porque eleva la conciencia de la razón por el dolor. Usted encontrará en cada ermitaño un charco amargo.

 

"Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio” - Proverbios 18:1

 

La pesadez y depresión.

 

La Biblia nos dice que la pesadez es un espíritu. Todas las disposiciones son espíritus, incluso la depresión. Cuando un espíritu inmundo viene y es capaz de influenciar, es debido al pecado—el pecado de no perdonar.

 

Falta de la manifestación de dones naturales de Dios - fracaso en la vida.

 

La amargura de la falta de perdón puede sabotear el sueño de vida de una persona. Hay otros estorbos como las exposiciones ocultas, pero la amargura es menos obvia y discernida. Uno con una raíz amarga se encontrará a menudo indiferente a cualquier clase de una vida espiritual, o más devastador, se encontrará fascinado y seducido por el reino oscuro del ocultismo o brujería.

 

Las enfermedades.

 

A fin de cuentas, las aguas negras del charco de amargura manchará la carne. Las enfermedades son inevitables y normalmente numerosas en las personas amargas. Las drogas pueden aliviar los síntomas durante algún tiempo, pero sin quitar la fuente ofendedora, la agonía de la enfermedad arrastrará sin parar.

 

Otras indicaciones de amargura en la vida de uno pueden ser la oración sin contestar, semblante oscurecido o triste y/o culpa crónica y condenación a sí mismo. A menudo, uno busca el alivio seriamente, trabajando de la asunción que todo sea perdonado, pero sin efecto.

 

Esta enfermedad causa reacciones impropias. Una acción bondadosa por otro sacará una repuesta de auto condenación o algún otro comentario negativo. El espíritu engañoso de amargura estropea cada oportunidad para la celebración de alegría o gracia sincera.

 

La Biblia dice que el corazón sabe su propia amargura, pero nosotros tenemos que estar deseosos de admitirlo. Desarraigando esto fuera de su corazón y espíritu preparará una tierra fecunda para una vida nueva de espíritu, alma y cuerpo.

 

Si usted desea tal cosa, es esencial que usted sepa por qué y cómo usted llegó a ser así.

 

¿Por Qué Tengo Falta de Perdón y Amargura?

 

La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. Proverbios 19:3

 

Usted podría encontrar esto difícil de aceptar pero, al final, nosotros somos amargados porque creemos que Dios nos ha fallado. La mayoría no lo admitirá; no obstante, profundamente adentro, nosotros sentimos que Dios debiera ser responsable en ciertas áreas ya que Dios es soberano, quien es finalmente responsable de todas las cosas en la tierra. Claro, son las personas que nos hieren, defraudan o fallan, pero después de todo, Dios siendo Dios, ¿no podría Él haberlo prevenido?

 

En la frustración y falta de entendimiento, decimos, "Dios mío, ¿por qué"?

 

Siguiendo su gran victoria al cruzar el Mar Rojo en el libro de Éxodo, Dios permitió a Moisés y a Israel pasar tres días sin agua. Cuando Dios los llevó a las aguas de Mara, ellos temblaron de gusto. Su alegría era efímera cuando ellos encontraron el agua amarga e impotable. Inmediatamente ellos empezaron a quejarse contra Moisés (la autoridad de Dios). Ellos realmente supieron que Moisés estaba intentando seguir la dirección de Dios, pero ellos tuvieron miedo de acusar a Dios directamente. La primera prueba de Dios para Su gente era hacer salir del escondite (y con la esperanza de botarla) la amargura de sus corazones. Triste decir, ellos fallaron miserablemente. El charco fue nombrado Mara, que significa amargo.

(Vea Éxodo 15:22-27).

 

Razones de la amargura

 

En el sermón en el monte en Mateo 5, Jesús enseñó que el Reino de Dios consiste en actitudes. Las actitudes revelan el corazón de uno o el verdadero ego. Las bienaventuranzas son las "actitudes de Ser". A lo largo de capítulos 5 a 7 en Mateo, Jesús enseña maneras de reaccionar en varias situaciones. Cada una de estas situaciones es ocasión para la amargura, si el corazón de uno no es establecido en el perdón.

 

Dominio o control

 

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Mateo 5:29

 

Dominio o control por cualquiera o algo puede causar la amargura. Todo el mundo es controlado de alguna manera, aunque la mayoría no son conscientes de ello. Los más engañados son aquellos sin Cristo que creen que son realmente libres. En verdad, ellos son totalmente controlados por el "príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia..." - Efesios 2:2-3

 

La codicia puede ser una fuente de control tanto como una droga. El origen de un deseo fuerte puede ser un miembro del cuerpo, como el ojo o una atadura obsesiva a alguna posesión o persona. El miedo nos causa no soltarlo y la amargura, como una raíz principal, crece en nuestra alma.

 

El quebramiento del pacto

 

Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. Mateo 5:37

 

Un pacto no puede romperse sin consecuencias. Pregúntele a un esposo o niño que ha sido emocionalmente dañado por el divorcio. Rompiendo el pacto de matrimonio tiene efectos perpetuos y de largo alcance. Jesús advierte de esto en los versos precedentes 31 y 32 de Mateo 5. Sin tener en cuenta la situación o la justificación de la razón, el quebrantamiento de un acuerdo íntimo de matrimonio siempre requiere perdón y sanidad.

 

Si en algún momento se han roto promesas, el veneno de amargura puede entrar a través de la herida causante. Una vez que experimentamos las promesas rotas, se corroe nuestra confianza. Con la pérdida de confianza, nosotros nos volvemos sospechosos y desesperadamente nos hundidos en un pantano de falta de perdón y amargura.

 

El abuso de autoridad

 

y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Mateo 5:41

 

La mayoría de nosotros hemos experimentado lo que nosotros hemos sentido ser las demandas injustas de la autoridad. Sin un espíritu sumiso y renovado, resentimiento es engendrado que abre la puerta a la amargura.

 

Más allá de las demandas injustas, el abuso puede venir de una figura de autoridad poderosa que debiera estar amparando y protegiendo, no abusando. El abuso puede ser sexual, verbal o físico; esto no importa, porque el abusado se queda con las raíces profundas de resentimiento y amargura. Cada víctima de abuso sexual o matrimonial se queda con un crecimiento profundo de ajeno (un símbolo y tipo de amargura en Apocalipsis 8:11) en su alma.  

 

El dolor infligido

 

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Mateo 5:44

 

Cualquier experiencia o evento que causa dolor físico puede abrir la puerta para el falta de perdón y amargura. Un accidente simple nunca pudiera ser perdonado, aunque esté olvidado.

 

Experiencias que producen dolor interno o emocional a menudo están enterradas más allá del conocimiento de la conciencia. Hasta que no se den cuenta de los resultados negativos, muchos tampoco se dan cuenta de la necesidad de tratar con tales heridas.

 

El dolor puede ser infligido intencionalmente tanto como no intencionalmente; no obstante, es real y perjudicial al portador y eventualmente los resultados tienen que ser enfrentados si existe una esperanza de sanidad.

 

Las Expectativas Falsas

 

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Mateo 5:46

 

No es raro para nosotros esperar algo de alguien que no pueda darnos. Nosotros podemos sentirnos que él o ella nos "debe" algo como el amor, respeto o fidelidad.

La otra persona ni siquiera no puede saber como nosotros nos sentimos hacia él o ella, pero nosotros continuamos sintiendo ofendidos cuando él o ella se quedan cortos de nuestras expectativas.

 

Incluido en tal pensamiento, aunque a menudo no sea admitido, es la convicción que Dios me debe ciertas cosas. Nosotros regresamos a preguntar, "¿Por qué, Dios?” Tal actitud revela una raíz profunda de amargura.

 

En todos los casos, nosotros estamos esperando premios no promesas.

Podemos incluso, crear expectativas para nosotros mismos que no podemos alcanzar. Puede ser que estemos buscando una recompensa equivocada por nuestros esfuerzos; no importa, tales metas, con o sin darse cuenta, sólo producen frustración y fracaso y una tierra fecunda para la raíz de amargura.

 

Por ultimo, todo el mundo empieza en la vida con la presunción que él o ella tiene un derecho a ser amado. Cuando el amor no viene, o no entra por la manera esperada o exigida, nos volvemos agrios si no aprendemos a perdonar.

 

Así era el caso de Noemí (que significa agradable) en el libro de Rut, que sentía que Dios estaba castigándola porque ella perdió a su marido y dos hijos por la muerte. Por su rechazo de admitir su propia incredulidad y desconfianza, ella escogió cambiar su nombre a Mara (que significa amargo).

 

20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? Rut 1:20-21

 

Todo ese pensamiento es la tontería, dice la Palabra de Dios, pero todavía nosotros escogimos desgastarnos contra el Señor y no perdonar.

¡El perdón es una opción! ¡En ello nosotros escogemos la vida!

 

¿Por qué estar vacilantes?

 

Botando la Amargura

 

25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; Éxodo 15:26

 

Nosotros tenemos que perdonar. El sentido común lo requiere. La lógica lo requiere. Es un requisito de Dios. Perdonamos o disminuimos nuestra vida. Es un requisito de Dios. Si nosotros no perdonamos, nosotros no seremos ser perdonados—algo que todos nosotros necesitamos desesperadamente. No hay ninguna alternativa inteligente o espiritual.

 

El perdón es una opción. Las emociones rabiarán contra perdonar. La mente presentará un caso hermético de lógica fría probando el argumento para no perdonar.

 

La carne o el cuerpo físico defenderán la venganza, a veces a través de fuerza o violencia. No es ninguna cosa ligera para un humano perdonar. No es natural o fácil. Va contra el mismo centro de su ser, pero es crucial a nuestra calidad de vida y el futuro eterno.

 

El perdón no está confirmando ni está pasando por alto nada. Perdonar no es decir lo que se hizo era correcto. El perdón no depende del bien o mal. Nosotros perdonamos porque Dios perdona, y nos ordena que hagamos lo mismo.  

Caso cerrado.

 

¿Qué Perdonamos?

 

En palabras sencillas—todo. ¡TODO y TODOS!

 

GENTE – Todos, no importa lo que hayan hecho a nosotros – no hay excepciones.

 

Así LLAMADOS HECHOS DE DIOS – todo en su vida no entendido – Dios nunca es injusto y Él solo es soberano.

 

ASÍ MISMO – Completamente – aspectos, circunstancias de nacimiento, habilidad intelectual, equivocaciones - todo de ello - Dios lo hace. Así nosotros también.

 

¿Cómo Perdonamos?

 

Nosotros Escogemos perdonar.

 

El perdón empieza con una selección. Es un hecho de la voluntad.

 

Nosotros tenemos que apartar las emociones a un lado, tomar el dominio encima de nuestros pensamientos, reprimir el deseo carnal de represalia—entonces escoja.

 

El último poder para esta acción viene por la cruz de Jesucristo y Su sangre derramada. No puede haber perdón real sin el reconocimiento de la provisión de Dios. Esto no es ninguna técnica psicológica—este es el cristianismo real.

 

Cuando nosotros escogemos perdonar, nosotros escogemos morir—tomamos nuestra cruz para seguir al Señor así como Él voluntariamente puso Su vida por nosotros.

 

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

 

Nos Arrepentimos de Acciones y Actitudes

 

Tenemos que cambiar de parecer, el cual es realmente arrepentirse. Tenemos que dejar de odiar y afligirnos; dejar de estar enojado; dejar de estar molestado, frustrado, irritado, fastidiado, y provocado.

 

Tenemos que dejar de pensar de maneras de vengarnos. Ya no debemos pensar en lo que nosotros hubiéramos hecho o pudiéramos haber hecho si fuéramos a tener la misma oportunidad de repetir esa experiencia de nuevo. Las Represalias nunca realmente satisfacen. Siempre acarrean en ellas múltiples consecuencias.

 

 

 

Hacer Restitución

 

A menudo el perdón total requiere recompensa.

 

Por la amargura a menudo tomamos de otros y les herimos. Para borrar los antecedentes tenemos que ir donde ellos para pedirles perdón y/o buscar la manera de resolver la deuda causada por nuestra ofensa.  

 

Por otro lado, nosotros podemos ser amargos debido a una deuda no saldada. Para liberarnos, nosotros perdonamos la deuda—no importa lo que sea. Nosotros la entregamos a Dios y reposamos en Él.  

 

¿Qué precio tiene la paz?

 

Ser Sanado

 

La mayoría que padece de la amargura lleva heridas no sanadas. La falta de perdón continuando impide la sanidad de la herida. Está constantemente agitada y abierta. Eventualmente, el cuerpo físico empezará a mostrar el daño.

 

Sólo Dios puede sanar las heridas emocionales y lo hará, cuando le pide. Por Sus llagas nosotros podemos ser sanados emocional y físicamente, pero nosotros tenemos que apropiarlo.  

 

Pida y usted recibirá si usted cree.

 

Perdonarse a Sí Mismo

 

A pesar que muchos pueden encontrar la gracia de perdonar a los demás, muchos no pueden perdonarse a sí mismos. Usted puede hacerles daño a los demás por no perdonarles, pero el daño más grande se hace a sí mismo, al que no perdona. Si no podemos perdonarnos a nosotros mismos, entonces nosotros estamos diciendo que Dios tampoco no nos ha perdonado. Tal actitud engendra auto-condenación y culpabilidad dejando a uno incapaz en muchas áreas de vida especialmente en el reino espiritual.

 

Seguir Perdonando

 

Hay un aspecto demoníaco de la amargura llamado recuerdos o memorias. Gente que no se acuerda por qué ha entrado en un cuarto, puede acordarse de una ofensa de hace muchos años—y con grandes detalles.

 

Aunque podemos tomar el paso inicial de perdonar, puede llevar algunas semanas y meses para purgar la memoria y emociones de la infección.

 

Perdonar es como limpiar una esponja. Una vez que la esponja ha estado empapada con algo como la pintura, tiene que estar enjaguada de nuevo muchas veces para tratar de sacar toda la pintura. De la misma manera como los pensamientos siguen regresando en cuanto a una herida o un abuso, continuamos perdonando. Sencillamente decimos: “Yo perdono a ellos o por eso”.

 

Eventualmente las emociones se resuelven y el dolor menguará. De este tipo de vida vendrá una perla de gran precio— la paz.

 

Una Sugerencia de una Oración Modelo

 

[¡Es muy importante hablar esta oración en voz alta!]

 

Padre celestial, vengo a ti en el nombre del Señor Jesucristo. Creo que Él es tu Hijo. Creo que Él se levantó del sepulcro y ahora esta sentado a tu diestra para siempre interceder por mi.

 

Me arrepiento por no perdonar—de guardar amargura en mi corazón y estar perturbado en cuanto a otras personas, situaciones, y hasta a mí mismo. Como Tú de tan buena voluntad perdonas, yo también escojo perdonar. Te pido, Señor, traer a mi mente todos y todo lo que tengo que perdonar.

 

(Haga una pausa aquí por unos momentos para escuchar la voz de Dios o lo que oye en su mente).

 

En el nombre de Jesucristo, yo perdono:

 

(Ahora hable en voz alta el nombre de cada persona que viene a su mente, viva o muerta).

 

Tal vez, inicialmente, no vaya a recordar como le hirió u ofendió a usted; sin embargo, hable perdón a ellos.

 

Declaro mi perdón a cada persona que he mencionado y seguiré considerándolas perdonadas desde ahora y para siempre.

 

En el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo perdono

 

 

(Haga otra pausa de nuevo, respire profundo y suéltelo – sin apuros – comience a relajarse y descanse en su decisión y liberación).

 

Padre Dios, cualquier cosa que le debo a alguien, por tu fuerza y provisión, la restauraré. Cualquier cosa alguien me debe a mí, la perdono y suelto. La pongo en tus manos, Padre, y la dejo contigo.

 

En el nombre de Jesús, recibo sanidad en mi cuerpo físico. Clamo que todos los espíritus de enfermedad y debilidad ¡qué se vayan ya de mí! ¡Espíritus inmundos ya no tienen base en mí! ¡Váyanse ahora!

 

Ahora, Jesucristo, Te pido derramar tu bálsamo de sanidad a mi espíritu herido. Oh, Señor, recibo sanidad por mi corazón quebrantado, desilusiones, y abusos. Gracias por la gloria en lugar de la ceniza de fracasos y el óleo de gozo en lugar de luto y dolor.

 

¡Gracias, Padre e Hijo por Su Espíritu Santo!

 

¡Tú acabas de hacer la cosa más poderosa en la tierra!

 

He sido perdonado, Padre.

Soy amado.

Yo soy tu hijo.

Gracias, ahora y siempre.

 

Amén.


 
© Copyright 1997 por Stephen M. Bell


Editado y actualizado 2009


ISBN 1-891050-14-1


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